La macroeconomía dejó de ser el problema
Argentina pasó de una inflación superior al 200% anual en 2023 a una inflación mensual en torno al 2%, con proyecciones de mercado que la ubican alrededor del 30% anual para 2026, en descenso continuo. Para una empresa, eso significa algo muy concreto: volver a poder presupuestar, fijar precios y planificar.
La economía encadena además su segundo año consecutivo de crecimiento — algo que no ocurría desde 2010 — sostenida por un ancla estructural: el equilibrio fiscal. El Estado dejó de gastar más de lo que recauda y de financiarse con emisión monetaria. Esa es la diferencia de fondo entre este ciclo y los anteriores.
El riesgo macro, que durante décadas fue la barrera de entrada número uno, está en su mejor nivel en una generación — y los precios de entrada al mercado todavía reflejan la Argentina anterior.